sábado, 31 de enero de 2015

De la mano por Estambul.

Lo que ví al entrar por EL COSTADO a la Mezquita Azul.
Estambul fue la razón por la que me subí a un crucero. Lo elegí porque a pesar de querer visitarla no me atrevía a hacerlo porque dudaba de su accesibilidad. Las excursiones que se compran en los cruceros son altamente pautadas es por eso que uno se siente que lo llevan de la mano.

Hace un tiempo les conté cosas sobre cruceros en dos post, uno llamado Para qué sirve un crucero y otro Una ciudad flotante y accesible. Haciendo clic en estos títulos pueden leer las razones y las comodidades al elegir un crucero. 

Hoy sólo les quiero hablar de Estambul, uno de los dos destinos que visitamos en Turquía en aquella oportunidad.

Fuimos en el número 7 de los más de 50 buses que salieron por parte del MSC Divina ese día. En cada uno había con gente que hablaba español, inglés, portugués y varios idiomas más. 

Llegamos a Estambul antes del amanecer del lado asiático. Salimos a primerísima hora y cruzamos el puente hacia el lado europeo cuando la ciudad acababa de despertar. Todo luego pareció un sueño pero por suerte fui haciendo el avance cuadro por cuadro del recorrido hasta llegar a nuestra primera parada.


Foto: El MSC Divina desde el Bus, los 16 pisos se ven como si
hubieran estacionado un edificio en el Puerto

Foto: Linda, limpia y con mucho para mirar por todos lados.

Foto: la primera mezquita que ví. 

Foto: el cartel que me contó que estaba en la parte
moderna de Estambul.

Foto: El Puente de Gálata, camino al lado europeo.

Foto: Amanece en Estambul, agua, barcos y
gente que camina y otra que pesca

Foto: más sobre el puente, detalle de la gente pescando y
colorida publicidad sobre una estructura.

Foto: Llegando al lado europeo, sobre la derecha, Santa Sofía.

La excursión tenía como objetivo conocer La mezquita azul, Santa Sofía y el Gran Bazar.

La guía hablaba muy bien y fluido el español. Comenzó a relatar a todo vapor la historia de Turquía que es muy vasta. Desde Argentina la estudiamos muy brevemente sólo en el primer año de la secundaria, asique eso sumado a llegar de madrugada hizo que para muchos la mujer fuera una mera radio en nuestro recorrido desde el barco hasta la Plaza de Sultan Ahmet.

En Estambul como en todas las ciudades, luego de nuestra primera parada,  tuvimos un asistente personal para ambos, lo cual hizo que aún nos moviéramos con más tranquilidad ya que teníamos a nuestro lado alguien que conocía el destino y tenía amigos y conocidos en la ciudad.

Esto no sucede con todas las personas que van en silla de ruedas. El cuento: en nuestra primera excursión comprada al barco, por impericia del personal del crucero que no sabía cuál era la salida accesible a tierra (con rampa) , nos quedamos fuera del bus de la excursión en español. Resultado: nos subieron a un bus de alemanes con un traductor en español hasta llegar a Alberobello, donde nos unirían a un tour en inglés, en el cual el guía, italiano, nos aceptó con cara de desprecio. Todo esto, junto a cómo siguió el reclamo a bordo en más detalle en otro post.  


Es claro que ninguna entrada es poco bella en esta mezquita.
Resultó muy cómodo el sistema que nos brindaron para hacer la excursión, era un aparato con auriculares por lo cual la guía no tenía que andar gritando sino que hablaba mientras todos la seguíamos cual patitos a la pata mayor en un lago, tenía control de volumen, con lo cual era bueno para cualquiera con distintos niveles de audición. Sólo perdía fidelidad si uno se separaba del grupo.

Nuestro primer lugar a conocer fue la Mezquita Azul, y también fue la primera vez que nos separamos del grupo, fuimos con la asistente, éramos tres. Todos accedieron por el frente, nosotros por una entrada en el patio de costado. Ya me andaba molestando esto, hasta que llegamos... Mientras nuestros compañeros de tour tuvieron que hacer 20 minutos de cola junto al resto de los otros tour en diferentes idiomas, nosotros llegamos a este patio con una vista preciosa y lo mejor de todo estábamos casi solos.

Detrás de esa especie de fuente está la entrada por la que accedimos. Sólo me faltaban unos minutos para sorprenderme aún más, al llegar a la entrada sabía que debíamos quitarnos los zapatos y me preguntaba cómo harían con la silla porque técnicamente LA SILLA ERAN MIS ZAPATOS... 

Foto: cartel en el suelo que dice que está prohibido
pararse con zapatos, a la derecha, la silla de ruedas que me prestaron y
en la que me pude sentar luego de sacarme los zapatos

La rampa para acceder a al patio de la Mezquita

Foto: la rampa vista desde arriba. Es dificultosa, una pena que con tanto espacio no hayan hecho  una rampa correcta con descansos intermedios cada seis metros de recorrido y con un material antideslizante.
 Si van a subirla, busquen ayuda! 
Ojo con la lluvia o el rocío porque es chapa y resbala!

Adentro, la mezquita es totalmente a pie plano con lo cual lo único que hay que hacer es mirar hacia arriba y quedarse con la boca abierta.
Siguen estas palabras una pequeña colección de fotos con alguna breve explicación.


Foto: Adri concentrado en el techo, la foto sirve para apreciar el
 tamaño de la columna

Foto: A cada uno le sorprende algo distinto. 
En el mismo lugar cada uno con su propia mirada.

Foto: Todos descalzos parce más un pijama party que un lugar de oración

Foto: Mirando hacia arriba uno se pierde en la inmensidad
y belleza de la decoración en la que predomina el color azul.

Foto: Todos bajo el mismo techo bebé (a la derecha) 
mujer con pollera y velo a la izquierda. También se
 puede apreciar la altura  y la proporción
con los visitantes.

En cuanto a accesibililidad, en esta experiencia de Estambul de la mano nos fue muy bien.
En la Mezquita azul, la silla que me prestaron.

Al salir de la Mezquita Azul fuimos caminando a Santa Sofía, están muy cerca a 5 minutos caminando por un parque pedestre y sin desniveles.


Foto: recién salida de la Mesquita Azul y de fondo
Santa Sofía hacia donde íbamos.

Foto: la guía que hablaba en la puerta de Santa Sofía.
En la primera chica sentada se vé el aparato que llevábamos
para escucharla.
Antes de entrar a Santa Sofía pude pasar por un baño público en las inmediaciones del museo. Debajo de la foto describo las dificultades en el mismo.

Foto: baño accesible antes de entrar en
Santa Sofía, sin espacio de transferencia por ninguno de sus
lados dado los obstáculos que le fueron poniendo.



Finalmente entramos en Santa Sofía, Aya Sofía para los turcos, fue primero Iglesia Ortodoxa, luego Mezquita y hoy es museo.
Más allá de las rústicas y discutibles rampas de entrada adentro el espacio era abierto amplio y a nivel, donde había pequeños desniveles había rampas de arquitectura efímera, en madera u otros matriales.
Otra vez les dejo una coleción de imágenes, creo que son más elocuentes que mis palabras, igualmente cada una está descripta.

Foto: Rampa con baranda en el suelo a la entrada de Santa Sofía
Un peligro chino en un lugar de tanto tráfico y con
tanta gente que entra mirando hacia arriba.

Foto: Otra rampa pero sin baranda...
¿Por qué no toda la puerta si TODOS la usan? 



Foto: Imponente el Cristo Pantokrator en el 
portal de entrada de Santa Sofía.

Foto: Entrando invade la luz, el dorado típico de las iglesias 
ortodoxas y las grandes monedas con inscripciones de cuando 
Santa Sofía fue Mezquita

Foto: Más detalle de las monedas y una pintura de la virgen en el ábside

Foto: Suerte que andaba sentada, las arañas tan grandes
 y bajas parecen que se te vienen encima.

Al fondo el Mihrab, al lado esa escalerita con 
doble entrada, no recuerdo qué es pero 
era importante... tendremos que volver

Esta foto bien parecería una Mezquita.

Foto: Las manos de Adri concentrado en los detalles del techo.

Foto: Enorme urna de mármol traida de Pérgamo
hecha en ¡una sola pieza! 
Foto: La asistente personal que nos puso el crucero comprando
castañas para que probáramos delicias turcas!
Aparte de no dejarnos ni a sol ni a sombra,
iba acercando souvenirs...
De Santa Sofía  al Gran Bazar fuimos en BUS, que no era accesible, no tenía ascensor hidráulico n nada. Como puedo subir los escalones, lo hice y la silla fue en la bodega. 

En un ratito llegamos cerca del mercado, bajmos y había un supermercado DIA, raro... y a la vez le daba una cosa de lugar conocido...

Caminamos por una peatonal muy concurrida el tour incluía una visita a una fábrica de alfombras, era difícil zafar de la misma, pero confiando en mi buena dialéctica miré a la guía y le expliqué que como no sabía volar en alfombra las mismas eran un estorbo para mi bastón! Nada conmovía a la guía... pero al llegar el negocio estaba tres escalones hacia abajo, no lo escribiré pero imaginen mi cara y mi respuesta!

Luego de eso nos fuimos caminando unos metros más llegamos al Gran Bazar nuestro último punto a conocer antes de partir.

Tras este gran portal hay un patio y luego comienza el Gran Bazar que por cierto es techado... otra sorpresa para mí.

Adentro del bazar el terreno era bastante plano aunque al ir para lugares visitados por el turismo había desniveles importantes, igualmente aconsejan no internarse demasiado porque puede ser difícil salir.

Ya que teníamos más tiempo dado que no habíamos ido a ver cómo hacían las alfombras nos internamos un poco más y descubrimos algunas cosas que nos sorprendieron.

Foto: Pórtico de entrada (uno de los muchos)
le saqué una foto por si me perdía porque por allí debía salir.

Chucherías en el Gran Bazar para una gran picada.

Foto: Cafeetería dentro del Gran Bazar... más sorpresas
y un TV LED enorme que no recuerdo qué función tenía

Foto: Salvo el precioso techo y la cámara DOMO
 esta era mi idea del Gran Bazar

 Ojitos en todos los formatos, el souvenir típico de Turquía

Foto de Adrián Gonzalez: bandera y cartelería.

Foto de Adrián Gonzalez: por aquí estábamos casi perdidos
y encontramos esa estructura dorada en medio de
los negocios, realmente preciosa.
No sé qué es... otra causa para volver!

Foto de Adrián Gonzalez:  lámparas en un negocio

Foto de Adrián Gonzalez: más bellezas a la venta en el Gran Bazar

Foto de Adrián Gonzalez: turbantes, gorritos y demases

Luego de mucho rato en el Bazar emprendimos la vuelta terminando la tarde, donde pudimos vivir lo que es el tráfico en hora pico en una ciudad con 15 millones de habitantes, llegamos al puerto y subimos a la nave nodrisa, desde allí en el piso 16 nos despedimos de Estambul al atardecer con la sensación de que esta visita de la mano por Estambul había sido mitad real, mitad un sueño. 
Fue preciosa la partida, muchas fotos mucha gente, muchas lenguas todos con palabras de asombro. El atardecer suele ser precioso, en el mar, más y si como paisaje tenés la silueta de Estambul queda una sola opción: volver por más!

Que les aproveche el post y no lo duden, habiendo pasado el día entero en la ciudad, en una poción muy pequeña y muy turística la sensación era de una ciudad ordenada, limpia y amable con el turista.

Foto: de izquierda a derecha, el Palacio Topkapi y la Torre de
Gálata, dos causas más para volver.

Foto: el atardecer de izquierda a derecha La Mezquita Azul y Santa Sofía

En el post todas las imágenes que al pie dice FOTO pertenecen a la autora del blog, las que no tienen la acreditación correspondiente y dice FOTO para que quede claro para los lectores que usan las personas ciegas  de baja visión.

Para quienes quieran ver más fotos de Adrián Gonzalez les dejo su página:
www.flickr.com/photos/adriangonzalez


Si querés saber más sobre Turquía y Estambul te invito a leer los siguientes post:

ESTAMBUL llegando en Crucero

TURKISH AIRLINES y Aeropuerto ATATURK


ESTAMBUL Olores y Sonidos

SPECTRA - Pequeño gran hotel en ESTAMBUL