miércoles, 27 de agosto de 2014

Los puentes de Venecia



Para quienes van en una silla de ruedas, bastones, andador o afines los puentes significan: esfuerzo, desafío o hacer posible lo imposible, en cambio para quienes no poseen dificultades físicas los puentes en Venecia tal vez sólo sean la forma de cruzar de un barrio a otro  mirando cómo la ciudad se multiplica en sus infinitos espejos de agua.

Señora sentada en su
andador escuchando a la
orquesta de Lavena en la Piazza
San Marco
Este es un post para VIAJEROS CON MOVILIDAD REDUCIDA, para quienes tienen tal vez poca autonomía de caminata y la posibilidad de subir y bajar algunos escalones siempre que haya una buena baranda y una mano amiga cerca.
Contaba en mi anterior post que se puede leer aqui que tengo la posibilidad de abandonar la silla, caminar, subir y bajar escaleras. Hacer eso es bueno para mí pues me ayuda a tener el esqueleto en movimiento y permite que el cuerpo recircule la sangre y entre en calor en caso de que haga frío.
Es interesante destacar que mientras yo hacía el esfuerzo de subir y bajar un puente Adrián hacía lo propio con la silla de ruedas y la mochila atestada de ropa, snacks y mapas que siempre llevaba colgada detrás y mi cartera.
Durante el último viaje por Venecia me dediqué a dos cosas: cruzar cuanto puente accesible hubiera y atravesar los NO ACCESIBLES. Los primeros para reconfirmar lo hecho por el Gobierno de la ciudad para facilitar la accesibilidad  y los segundos por el gusto de hacerlo, por el desafío o sea para disfrutar!
Por suerte en el camino me encontré con muchos puentes que están haciéndolos accesibles. También crucé  otros que ‘alguien’ pensó que los accesibilizaba, en todos los casos pude vivirlos, comparar y disfrutarlos.

Nota al margen
Las siguientes cuatro fotos constituyen una novela en tiempo real de accesibilidad en Murano (una isla ceca de Venecia donde se produce el cristal que lleva su mismo nombre).


La señora venía mirando local por local en la isla de Murano,
el marido venía impaciente y con ganas de cruzar
 el puente para tomar un poco de sombra.

Le sacó el andador, lo plegó, subió y bajó el puente solo.

Aquí el señor subiendo el puente

En esta foto a la derecha el señor cómodamente sentado a la sombra
en el andador de la esposa.
La señora arriba del puente subiendo y bajando con dificultad

Nota al pie:
Fea la actitud del señor que le sacó el andador 10 pasos antes del puente y se sentó a la sombra sin ayudar... 

sigamos entonces...

Señor con modelo avanado de
andador con frenos
y todo que acompañaba
a su mujer fotógrfa.
Por suerte en el camino me encontré con muchos puentes que están haciéndolos accesibles. También crucé  otros que ‘alguien’ pensó que los accesibilizaba, en todos los casos pude vivirlos, comparar y disfrutarlos.
Pero como viajar también es compartir con quien te acompaña las decisiones se toman de a dos sobre todo si el otro te ‘ayuda’ en la aventura.
Subir y bajar puentes con tamaña logística llevaba la más de las veces a socializar porque nunca faltaba quien nos ofreciera ayuda para que yo no tuviera que caminar. También varios se ofrecían a ayudar a Adri con la silla.
El tema es que no le puedo andar explicando a todo el que se cruza en mi camino que yo camino, pero poco, y que me gusta conocer las ciudades, pero mucho y que esa es la razón por la que una silla de ruedas o un scooter según el lugar son mi elemento preferido de transporte.
Cabe destacar que las veces que más nos ofrecieron ayuda fue de noche cuando el ritmo de la ciudad está marcado por el paso más relajado de quienes eligieron la isla para quedarse a dormir.

Las razones que puede tener uno para cruzar un puente y una pequeña reseña de puentes accesibles y otros poco accesibles queda para otro POST.

Quiero compartir aquí el día que cumplí un desafío personal y 

Crucé el Ponte dell' Accademia.


Cuando lo conocimos siempre
que nos perdíamos
Este puente apareció en mi camino desde el primer momento que pisé Venecia pues quedaba muy cerca de nuestro hotel, muchas veces llegábamos a él perdidos. Pero no fue hasta hace poco que decidí firmemente cruzarlo; para hacerlo tuve que convencer a Adrián de que iba a poder hacerlo. Toda la experiencia llevó algo más de una hora y media con muchas anécdotas para contar, aquí alguna de ellas.
El puente es enorme, alto y las vistas desde allí le sacan el aliento a cualquiera. Hace poco descubrí un truco que hacen en las películas. 



La vista, la silla, la mochila, la cartera
y yo subiendo.  PD: nunca entendí para qué
la doble baranda en una escalera.
Te muestran el puente del Rialto desde abajo y la vista desde Accademia como si fuera desde el del Rialto. La razón, creo, es que el primero es un puente emblemático desde el punto de vista arquitectónico, histórico y estratégico de la historia veneciana pero sin una vista que valga la pena remarcar. En cambio Accademia es un puente que no llama mayormente la atención arquitectónicamente, nadie repara mucho en su historia pero la vista hacia Salute, el gran Canal abriéndose hacia la laguna y la punta de Dorsoduro complementado por el magnificente Instituto de Veneciano de letras y arte dejan con la boca abierta a más de uno.
No fue tarea fácil conquistar este puente, comenzamos a escalarlo en plena tarde a eso de las 5pm con el sol cayendo y con una multitud de gente que cual hormigas lo cruzaban hacia un lado y el otro. Subir tamaño puente con una silla de ruedas es un imán para que te charle gente de cualquier rincón del mundo. Llegamos a la parte plana arriba de todo y pasamos allí un largo rato, esperando que se hiciera un claro, disfrutando del tibio sol de primavera, charlando y sacando fotos. Cuando nos llenamos los ojos y los oídos, porque hasta una ambulancia pasó, nos decidimos a bajar.


Como estaba anocheciendo iban brotando los manteros que vendían carteras imitación, que se ubicaban, como no podía ser de otro modo, al borde del puente en los escalones al lado de la baranda, que era el único camino que yo podía tomar. Baranda en mano derecha, bastón en mano izquierda un piecito, pasito, un escalón y luego el otro iba bajando.
El primer mantero se corrió pero el segundo y el tercero charlaban muy animados y no me vieron; el que se había corrido le gritó en algún idioma africano que yo precisaba ese lugar, entonces empezaron a levantar su mercadería.

Iba bajando a paso lento, cuando de repente una enorme mole marrón se paró delante mío y hablándome en un idioma que no interpreté se hizo entender gestualmente. Me proponía que subiera a caballito para que él me bajara hasta el final del puente. Lo miré, acto seguido lo miré a Adrián y no pude más que explotar en una risa nerviosa. Faltaba bastante e ir cuesta abajo nunca fue mi fuerte. La cara de quien llevaba la silla fue definitoria, la frase amenazante que me dijo por lo bajo en castellano también. 
Le agradecí al corpulento atlante y le dije que no podía pues me daba miedo subirme o la altura o lo que fuera porque fue mitad en inglés y mitad en gestos en los que no quería abundar. Se fue murmurando cosas que no entendí. 
Yo despaciosamente bajé hasta el final del puente por mis propios medios. 
Debido a mi esfuerzo y que lo hice solita conservé el acompañante y a mi medio de transporte, la silla!


Nota final...
¿Alguien se quedó con la duda de con qué frase Adrián me disuadió para no aceptar el impensado transporte tracción a sangre?

Aquí vá: 

¡¡¡Te subís y me voy con la silla!!!

Me quedaba en jean y bastón sin tarjeta de vaporetto para volver y a pesar de que el Ponte dell'Accademia me encantó no era para dormir debajo de él!!!

Si te gusta mucho VENECIA querés saber más sobre ella podés visitar estos links:

Venecia y Algunos Numeros Duros Para Empezar

Venecia y su embrujo

15 imperdibles de Venecia para el 2015  



domingo, 24 de agosto de 2014

VENECIA y su embrujo


Un texto que habla sobre la accesibilidad de Venecia con información pero también sobre los sentimientos que nos genera recorrer sus calles.

A la derecha la Punta Dogana y Salute bajo la neblina, en el centro un gondolieri que pasa y el sol que quiere brillar.

Todavía hoy puedo ver caras de asombro cuando cuento que moverse en Venecia con una silla de ruedas es muy fácil. Ya les había adelantado algo en el post Venecia y algunos números duros para empezar, pero ahora quisiera contarles sobre nuestro embrujo por Venecia.

Puente accesible en el área de Dorsoduro con detalle de diseño.
Hay un concurso que quiere VESTIR a las rampas. Interesante iniciativa.

La primera vez llegamos con miedo, mal tiempo y habíamos olvidado el mapa de cómo llegar al hotel! Bajo la lluvia y casi milagrosamente encontramos el Albergo San Samuele a quien aún le debo un post. Acomodamos nuestras cosas y al salir nuevamente nos miramos y supimos que ya estábamos enamorados de Venecia. 

Los días grises y la lluvia  nos acompañaron durante todo el viaje excepto uno, el día que viajamos en góndola. 

Incluso el último día, en el que arribamos a Venecia luego de un mágico crucero que nos había llevado hasta Estambul, una ciudad que tiene tanto que ver con ésta, nos recibió amaneciendo envueltos en una espesa neblina que permaneció hasta las cuatro de la tarde y así la dejamos. Mientras íbamos al aeropuerto preguntándonos si había sido verdad o la habíamos soñado.


En el centro de la foto yo, en la silla de ruedas en un puerto privado al atardecer con el puente de Rialto detrás. Cerca del agua, muy cerca!
Por suerte existen las fotos y confirmamos luego de ver nuestras cámaras que había sido real cada uno de nuestros pasos por esta Ciudad Museo.

Venecia te embruja, te sorprende y hasta te cambia la cara. Adrián llega a Venecia y su cara cambia a una sonrisa ODOL las 24 horas del día, va al supermercado feliz, ríe hasta cuando duerme; también es milagrosa logra que él entre a más de 5 iglesias en una semana y permanezca largos minutos apreciando sus interiores llenas de arte e historia!


En un viaje en vaporetto, en su último día y conserva la sonrisa a pesar de que se la pasó todo el día despidiéndose del desayuno, de los barrios, del vaporetto y preguntando si no se podía quedar a vivir  en Venecia. Se autocontestó que no, asique se prometió volver en el próximo viaje fuera cual fuere el destino final.


Iglesia Santi Giovanni e Paolo, nivelado el paso del recinto central a una
capilla aledaña que posee pinturas de Tintoretto.

 Adrián próximo a la rampa y adentro de la Iglesia!


Venecia Accesible

Pero por sobre todo Venecia es accesible y eso, dado que es un delta, creo que es lo más sorprendente. Para serlo tuvo que desarrollar ante todo la accesibilidad en su principal medio de transporte ‘el vaporetto’, que abordaré más ampliamente en otro post.


Aquí viene lo interesante y sorprendente: Venezia Cittaà per tutti desarrolló una serie de circuitos accesibles en la que se puede conocerla casi en su totalidad, están publicados en la web, hacer clic aquí . En una época  brindaban los folletos que se ven más abajo en la foto, en inglés o italiano, son súper cómodos. 

Ahora no están más disponibles en las oficinas de Turismo y los empleados tampoco parecen saber sobre ellos, la mejor respuesta que recibí fue que los estaban rehaciendo e investigando para agregar más circuitos. 


A la vuelta entré en la web y confirmé que era verdad, ahora son 12, en papel tengo 10  que fueron impresos en 2008 y entregados en 2012. Lo antedicho me lleva a pensar dos cosas, o son pocos discapacitados van a Venecia o casi nadie sabe de su existencia. En fin, tal vez eso sea para otra disquisición. 


En los nuevos circuitos agregaron Santa Marta y Rialto Mercato esperemos que en 2015 los vuelvan a imprimir, en el 2015 no imprimieron, lo que nos obliga a volver en el 2016, sólo para chequear en persona!



Mapa general, los distintos circuitos, uno abierto.
Detalle de las iniciativas llevadas a cabo para propiciar la accesibilidad 

En 2014  si ibas sin la impresión de la web, en los puestos de Información turística o no te daban nada y se encogían de hombros. Como no podía creerlo fui al de Piazza San Marco, que está siempre atestado de gente, entramos y un señor mayor nos dijo que ya no tenían esos folletos y me ofrecieron un mapa general con zonas rojas y verdes (el del centro de la foto) que es complementario a los folletos, sin la otra información ese mapa es de poca ayuda. 

Conclusión breve: PLANIFICAR lo que se quiere conocer leyendo e imprimiendo los circuitos disponibles, teniendo en cuenta que no es una carrera de obstáculos sino que hay que disfrutar también.

Para hacer los 10 recorridos y no morir de cansancio en el intento se precisa al menos siete u ocho días completos teniendo en cuenta que perderse en Venecia es un clásico incluso teniendo mapa.


Puente della Paglia, desde él se vé el Puente de los Suspiros, se encuentra al lado del Palacio Ducal. La rampa hecha en la parte derecha del puente es usada no sólo por sillas de ruedas sino por todo el mundo como se vé en la foto.

PARA MUESTRA BASTA UN BOTÓN, 

El día que nos perdimos camino a Ca’ Rezzónico.



Mapa para llegar a Ca' Rezzónico a nivel, todo lo marcado en
amarillo es accesible para ir en silla. Abajo a la derecha muestra el área dentro del mapa general de Venecia.

Si se abre el mapa un detalle de los números
 e información sobre horarios  de 
apertura así como si es gratis o 
no entrar en cada lugar.
El Museo Ca’ Rezzonico alberga el Setecento Veneciano o sea la colección de arte del siglo XVIII. Se encuentra en el extremo grande de Dorsoduro, es una casa de familia, un Palacio de cara al Gran Canal pero para llegar en silla de ruedas hay que ir desde la Estación San Basilio en el Canal Giudecca. En nuestro mapa era el circuito número 3 Santa Margherita. 

Íbamos bien siguiendo los puntitos rojos hasta que de repente terminamos en un lugar con poca gente, todos locales, elegimos a un señor mayor y le preguntamos cómo llegar. 

Muy fácil nos dijo (desestimando nuestro ademán de mostrarle el mapa): caminen hasta el final de la calle crucen el puente y llegan al Museo. Mostrándole el mapa y la silla le dijimos que buscábamos la ruta accesible allí marcada. 

El hombre insistió en SU forma de llegar, nosotros, volvimos a mostrale el mapa diciéndole que era del gobierno de Venecia, nos miró rió, hizo un gesto de total descreimiento hacia algo hecho por el gobierno y sin más se fue.


Veredas anchas y parejitas, gente con movilidad reducida por Dorsoduro mucha, mucha... caminando con distintas ayudas técnicas.


Con todo tipo de movilidad reducida y edad... en Venecia se camina, viene la señora con andador y bolsa de las compras colgando de él.

Más puentes con rampas y VESTIDAS, por los alumnos de la Universidad de diseño.

Para entonces se había convertido en un desafío, íbamos a llegar a Ca’ Rezzónico como decía el mapa a como diera lugar. Y lo hicimos, pero en el medio nos perdimos y no había un alma en esas calles a quien preguntarle. 

Yo iba enmudeciendo mientras miraba incansablemente el mapa y oía el eco de las ruedas en los suaves y parejos pisos de los callejones. Adrián, percatándose de mi miedo/preocupación comenzó a reír más alto, caminar más rápido y a improvisar una canción que contaba lo lindo que era perderse en Venecia sin gente a quién preguntar, él lo estaba disfrutando con todo su ser.


Del otro lado del puente Iglesia de San Sebastián... 
veníamos bien por los puntitos...

Esto me hizo acordar a Caminito pero con agua, se veía triste, solitario y yo me preguntaba cómo se vería con sol.


El medio oficial de transporte de los niños en Venecia, adquieren una velocidad y permite que hagan grandes distancias sin usar carritos que son incómodos para subir y bajar escaleras.


Cuando hay carteles son así, te dicen como se llama la plaza, (en Venecia fuera de la de San Marco todas  las demás se llaman CAMPO),
y el BARRIO , SETIERI, para que sepas dónde en el mapa buscar.
Al lado de esa Pared, la Iglesia dei CARMINI, de planta Basilical,
A la izquierda se abría una callecita, por ahí se había ido el niño en
su vehículo veloz al grito de MAMA, MAMA,  que es la señora que lleva el carrito con el bebé. 



Adentro de la Iglesia dei Carmini, mucha luz, muchas obras de arte y poca gente, UN PLACER!!!

Pasamos por patios al que daban puertas y ventanas cerradas, ropas de distintos colores colgadas de sogas que eran los únicos testigos de que eso no era un callejón fantasma. Vimos aljibes de donde no salía agua, calles angostas con negocios cerrados y de repente apareció una pequeña plaza de donde salían cinco calles más! En medio de esa escena una pequeña librería atestada de gente adentro y afuera. Parecía que se presentaba un libro y había un pequeño ágape con champagne en una preciosa tarde de primavera.

Al ver gente me volvió el alma al cuerpo y quise acercarme a preguntar, Adrián se negó diciendo que teníamos un mapa y con él íbamos a llegar, un instante después desaparecimos en otra callejuela desierta que nos llevó a un callejón con salida ciega a un canal, pegamos la vuelta, volvimos a la placita, tomamos otra callecita que salía a otro canal pero en el que se podía doblar a la izquierda.


Pared del lado izquierdo, canal del lado derecho, en el fondo el trajín del Gran Canal y justo antes un paredón que anunciaba que finalmente habíamos llegamos a Ca’ Rezzónico. 


Vimos sus jardines a través de las rejas y cuando llegamos descubrimos, que era tarde, estaba cerrado. Media vuelta y a emprender la retirada pues luego del Palacio había una salida ciega al Gran Canal.


Esto es lo que vimos cuando finalmente 
llegamos, esta es la foto pero el día siguiente
cuando el sol y el camino nos reía!!!
Volvimos a caminar las mismas calles u otras pues nuevamente nos perdimos pero ya reíamos de a dos porque sabíamos que no estábamos lejos del Campo Santa Margherita, uno de los lugares con más vida nocturna de Venecia, por su cercanía a la Universidad. 

Llegamos a un lugar en que había dos calles entre las que elegir y tres chicos jugando a la pelota, sin preguntar tomamos una y oí cómo dejaban de jugar para mirarnos, al instante llegamos a un callejón sin salida o más bien dicho a una salida ciega a un canal pequeño.

Volvimos y le preguntamos a los chicos cómo llegar a Santa Margherita, riéndose nos indicaron, llegamos y decidimos festejar con langostinos empanados y cerveza en un bar que parecía más brasilero que Veneciano atendido por gente de la India, casi una constante en Venecia. 

Luego en la heladería de al lado llamada Il Doge, que ya habíamos probado antes de emprender el camino al museo tomamos otra vez un mega helado de  Amarena, ‘EL’ gusto veneciano oficial. 

Antes de pedirlo preguntó el precio porque en Piazza San Marco el día anterior le habían cobrado cincuenta centavos demás por ser EL gusto de Venecia, aquí que era más  más barrio era un gusto SIN RECARGO POR DOC. El sabor y la cremosidad de ese helado nos encantó, luego de volver comprobaríamos que era una de las más famosas de Venecia con varios comentarios en la web.  

Fin de fiesta, nos fuimos ya casi al anochecer, la misión sería volver para llegar a Ca’ Rezzónico en tiempo y forma.


Emprendiendo la vuelta por camino conocido, del tramo en el que nos perdimos no hay fotos porque lo único que podía hacer era mirar el mapa y tratar de disimular  que no me asustaba así Adrián no seguía riéndose. A la izquierda una coqueta verdulería que quedaba al lado de un hotel que me encantó, los precios, igual de coquetos que la decoración. Camine señora camine y compre en el Mercado del Rialto a mejor precio!!! 

Atardecer en el Canal Giudecca, el vaporetto, el inmenso Hilton enfrente
y el sol que se iba y nos dejaba paso al desafío del día siguiente
. Sobre la mitad de la foto y en el agua el vaporetto que pasa y hacia la derecha una gaviota parece desperezar sus alas al ocaso del día sobre untrío de palos que sirven para guiar estacionamiento de embarcaciones o góndolas.

Más atardecer y la certidumbre de ir por camino archiconocido...
Sentimiento: FELICIDAD!!! Una de las veredas más anchas de Venecia, la de Dorsoduro pegada al canal y frente a Giudecca.

Nota sobre accesibilidad

Estábamos a unas 40 o 50 cuadras de nuestro hotel que quedaba muy cercano a la magnífica Salute, en el camino había dos puentes sin adaptar, como puedo bajarme de la silla, caminar, subir y bajar escaleras fuimos andando. Si hubiera querido llegar al hotel de manera accesible, sin levantarme de la silla podría haberlo hecho tomado el Número 2 desde San Basilio hasta San Zaccaría y de allí el número 1 hasta Salute.


Nuevo día, y camino a Ca' Rezzónico, otra vez el sol lo que garantiza
 que el lugar se vea totalmente distinto

Sillas van sillas vienen!!! Sobre los rampados puentes de Dorsoduro. En primera instancia se ramparon por la maratón de Venecia, luego fueron quedando y ahora la iniciativa se va esparciendo por toda la ciudad, aunque esos puentes se encuentren fuera del circuito de la maratón.
Segunda vuelta

Al día siguiente volvimos, sol en vez de nubes, es increíble como las mismas calles pero con sol y a otra hora le dá al lugar otro ambiente, otro brillo a las cosas. Nos perdimos menos, llegamos, nos abrió y guió por todo el Museo un señor mayor italiano que nos trataba muy bien, finalmente nos contó que estaba casado con una Argentina, y nos contó sobre todas las bellezas de nuestro país. 

Presentando el certificado de discapacidad NO abonamos entrada, sólo la audioguía que es muy interesante, cuesta 2 euros. Antes de irnos, como otra forma de aportar ya que no habíamos pagado entrada, compramos un libro. Para nuestra sorpresa el encargado del negocio en el Museo había vivido y estudiado en Buenos Aires asique también nos contó su historia y su nostalgia por su Buenos Aires querida.


Realmente las cosas con sol tienen otro brillo!!! Luego de sacar esta foto agradecí perderme el día anterior. Quién diría que gracias a perdernos descubriríamos el hotel en el que nos hospedaríamos al año siguiente, el Hotel San Sebastiano Garden, al final de éste relato un POST sobre él.

A la vuelta aún fascinados por lo que habíamos oído y visto dentro del museo nos perdimos menos, casi llegamos directo, otra vez el Campo S. Margherita, otra vez el mega helado de Amarena en Il Doge, (la segunda mejor heladería de Italia con dos sedes en Venecia)  esta vez probamos un gusto llamado chocolatto Giandutto, chocolate con pedazos de pasta de avellana. 

Después de retomar energía seguimos hacia el vaporetto, y de ahí a algo que ya se nos había hecho costumbre, ver el atardecer en San Marco, tomar un Spritz en Lavena y recorrer la plaza de noche sacando fotos para volver a las corridas como la cenicienta en el último vaporetto a Salute. 

La realidad era que andábamos sin el apremio del reloj hasta que una noche nos percatamos de que si perdíamos ese vaporetto íbamos a tener que esperar dos horas hasta que empezara el servicio nocturno o pagar un taxi, que aparte de ser caros NO SON ACCESIBLES!!!


Desde lo alto de uno de los puentecitos cercanos a San Marco es imposible resistirse a mirar el atardecer con los ojos pegados en los últimos reflejos del sol en San Giorgio y su majestuosa fachada blanca.

Cada dos por tres había unos novios pero SIEMPRE eran orientales,
eligiendo el mismo instante para inmortalizar ese momento, el atardecer pegando en San Giorgio desde la Piazzetta de San Marco.


GRANDES CIUDADES, GRANDES MOMENTOS,
HISTORIAS MÍNIMAS…

Los recuerdos más poderosos sobre esta ciudad tienen que ver con historias mínimas, anécdotas, como perdernos para llegar al museo, hablar de bueyes perdidos con unos franceses a la hora del aperitivo, ayudar a unas personas hospedadas en nuestro hotel que estaban totalmente perdidos y nos vinieron a buscar entre una multitud en Rialto Mercato.


San Marco como nos gusta, con poca gente y plagado de fotógrafos con tipodes captando su belleza por la noche.
Venecia otra vez nos sorprendió con su belleza pero aún más con nuestras vivencias dentro de ella. Pero es cierto que pudimos gozar de todo eso gracias a que el factor ACCESIBILIDAD estaba resuelto. De ese modo fuimos IGUALES a los demás y pudimos disfrutar de pequeños placeres como sentirnos locales y poder viajar de un lado al otro todo el tiempo sin preguntarnos si el transporte que nos llevaba sería o no accesible.


La luna como farol iluminándonos aparece detrás del campanario de San Marcos que por la noche descansa de los murmullos y suspiros que la invaden durante el día...

Para los que dicen que Venecia se puede conocer en dos días les digo que tienen razón, tal vez cualquier ciudad del mundo pueda conocerse en poco tiempo. Para los que piensan que nunca es suficiente,  les cuento que esa es nuestra postura y volveremos cada vez que nos sea posible para reafirmarla y vivir nuevas experiencias.

Conocimos Venecia cuando pudimos y volvimos cuando quisimos, la primera vez iba temerosa sobre la accesibilidad, las siguientes confiada al extremo. 

Esto tal vez resuma LO QUE UNA CIUDAD LE REGALA A UNA PERSONA CUANDO DECIDE HACERSE INCLUSIVA. 


Estar en la Puerta del Palacio ducal, que lo abran para trabajar y poder acercarse a observar tanta belleza iluminada, son las pequeñas cosas que hacen a la magia de estar en la isla. 
Sacar fotos de Salute incansablemente cada noche antes de llegar para dormir. Cada día nos parecía mentira dormir a pasitos de esa mole blanca que la ciudad hizo construir al salvarse de la Peste negra. 

Hay muchos temas pendientes sobre esta ciudad y su accesibilidad de los que me ocuparé en próximos post. Luego de éste podrán leer todos los asociados a éste destino en esos temas: hospedaje, transporte, lugares imperdibles y los mejores horarios para visitarlos. 

Hasta pronto y para tentarlos un poco más los dejo con la foto del Spritz de Lavena, nuestro preferido en Venecia!!!

Nuestro rinconcito en Lavena y el aperitivo de cada tarde, Spritz . Al ladito de la mesa en la que WAGNER se sentaba a componer, hasta los bares tienen un caudal de historia inconmensurable. Pequeños lujos de dormir en la isla.


Si te gusta Venecia vas a poder leer más sobre ella haciendo click en los nombres de los siguientes post a continuación:

Venecia y Algunos Numeros Duros Para Empezar



HOTELES BELLE ARTI Y DOMUS CAVANI en Accademia.

lunes, 11 de agosto de 2014

Praga: primeras impresiones

La plaza, la iglesia, las burbujas, nubes de algodón...
todo daba para pensar que era un cuento...

Praga y su mala fama! Debo aceptar que llegué a Praga preocupada por comentarios de familiares y amigos. Las advertencias podían resumirse en: Ojo con los de Praga, cuidado con los robos, es una ciudad insegura, observen por dónde se mueven, los checos son malhumorados, siempre te quieren pasar con el cambio… y la lista seguía.

Con esos comentarios la idea de vivir una semana allá se me hacía una experiencia interminable. Por otro lado tenía los comentarios que recordaba de mi padre: fuimos 5 días y me hubiera quedado más, Praga es fascinante. Decidí quedarme con eso y mantener firme las 7 noches de hospedaje y ocho días completos para conocer y recorrer.

Quien me conoce sabe que es muy difícil que me quede tanto tiempo en una ciudad, pero mi compañero de viaje sentenció: NO CORRO POR EUROPA, dos ciudades máximo o cambio de destino. Fue  así que por amor a Europa dí por terminada la negociación sabiendo secretamente que Kutna Hora, Brno o Karlovy Vary estaban a un bus de distancia si me quedaba sin atractivos que visitar o cosas para hacer.


Leyenda de los arreglos de PASCUA en la Plaza principal de Praga
Debajo de los techos rojos eternos negocios de 

artesanías y comidas tradicionales

Aparte de los puestitos una escalera para poder ver la plaza desde otro nivel. VIVIR PASCUA EN ESTA CIUDAD ES UN LUJO Y UNA FIESTA!!!



Escenario para números de danzas folckoricas y recitales

Seguimos el estado del clima por dos semanas y el pronóstico era: LLUVIA Y FRÍO, mucho de ambos. Linda la PRIMAVERA de PRAGA pensaba. Cuando uno quiere conocer mucho y camina poco una silla de ruedas, un scooter o cualquier cosa que viaje más rápido que tus pies es buena idea. En cualquiera de los dos casos la temperatura es un factor determinante, el frío se siente más y el calor menos, básicamente porque no estás moviendo el cuerpo, asique puse cuanto abrigo pude en la valija para disfrutar la ciudad a pleno. En términos de seguridad estar en cualquiera de estos dos medios de locomoción te deja un poco más a descubierto y a veces más vulnerable.


Así la ví cuando llegué a eso de las 6am
 y envuelta en niebla
Llegamos a Praga en bus, en medio de una espesa neblina y suave lluvia.  Las afueras de Praga son lo más parecido a las de cualquier ciudad rusa, parecía que nos habíamos colado en un set de película de la guerra fría, edificios que parecían hechos y repetidos como los reflejos de un espejo y una paleta de colores fríos. Los pocos locales de venta de ropa se parecían a Cuba o Rusia. Las calles estaban limpias, ordenadísimas pero desiertas, luego comprendí que un sábado a las 5am y con ese clima no había muchas razones para andar revoloteando.

El Bus de STUDENT BUS, es un lujo, con servicio de
a bordo Tv, música en cada asiento, servicio de
 café o chocolate gratis y se pueden comprar
snacks a muy buenos precios.
Llegamos a la estación de bus y como había logrado que nos fueran a buscar del hotel, en vez de ir en subte había un señor que sostenía un cartel con mi nombre en el Burguer King tal como habíamos acordado. 

Para mí era como si dijera: BIENVENIDA A CASA en Praga. El señor en silencio tomó la valija de Adrián, yo llevaba la mía y Adri empujaba la silla, cual tres patitos en silencio nos dirigíamos al auto. 


En cinco segundos casi largo la primera carcajada. Para llegar hasta el estacionamiento había que bajar unos 8 escalones, SOBRE los cuales habían APOYADO una RAMPA de CHAPA para, estimo, practicar PARKUR en silla de ruedas. 



Ésta es una rampa igualita a la de la estación
 pero en un negocio en Plaza Wenseslao,
 aquí ya estaba más
relajada como para poder fotogrfiarla!!
!
Bajar por ahí era sinónimo de muerte segura. 

Adrián, instintivamente, detuvo el paso y abrió sus grandes ojos verdes para mirar al hombre en señal de: NO HAY MANERA. 


El señor lo miró y en un rudimentario inglés le dijo: ¿ES MUY DIFÍCIL? 


Esos son esos momentos en los que la barrera idiomática se transforma en una salvación porque con una cara de espanto y moviendo la cara de lado a lado todo se interpreta. 


OK nos dijo el hombre, ustedes rodeen el edificio, yo busco el auto y en dos minutos los recojo.  Sin más comenzó a bajar la escalera con la valija de Adrián en mano. Antes de que desapareciera y en medio del pánico de perder una pieza de equipaje en los primeros cinco minutos de llegados le grité: ¿qué color es el auto? Negro, contestó, en dos minutos estoy allí!
El hotel se llama Perla y se lo toman en serio
al decorar cada parte! 

Tardamos nada en rodear el edificio, apenas había amanecido pero ya había mucha luz. Nos paramos esperándolo, a mi derecha había una columna de concreto hasta la altura de mis hombros, sobre ella un chico apoyó una bolsa transparente llena de un tipo de hierba y en una mano papel, instintivamente pensé que se estaba armando un cigarrillo, atiné a reírme y nerviosamente con el desparpajo que te dá estar en un país donde seguro no se habla tu lengua le dije en la cara: ¡Armate un faso tranquilo para empezar bien la mañana! En ese mismo instante sentí que la silla volaba en un giro violento y allá seguió mi brazo pegado a mi valija que era lo que habíamos conservado. 

Antes de tener tiempo para preguntar llegó el buen hombre y todo volvió a la normalidad de un translado al hotel. Adentro del auto y otra vez en perfecto castellano nos pusimos a hablar de la escena del armado de cigarrillo de dudoso origen y nos reímos aliviados de que ya estábamos camino a nuestra morada por la siguiente semana enteros con la silla, las dos valijas y nuestras mochilas.


La Municipalidad de noche es aún más imponente que de día, con razón 
es parte del orgullo de los habitantes de Praga.

Torre de la Pólvora al lado 
de la Municipalidad, 
dos Bellezas contrastantes.
Luego de un riquísimo desayuno y una siesta reparadora decidimos salir a dar una vuelta por Praga en un tour gratis a pie. 

Nunca encontramos a los del tour por lo que decidimos salir a explorar por las nuestras. 


Mi cara de felicidad era extrema, al salir del hotel el sol brillaba hacía calor y no había ni una nube. Para completar, las festividades de pascua se habían extendido y había puestos de comida regional y unos aromas por demás tentadores por la calle.


Uno de mis primeros apuntes sobre la ciudad decía: 'PRAGA ES UNA CIUDAD QUE HUELE RICO' . Eso aplica a la ciudad y a la gente. Primavera, sol, festival de comidas y todo con aromas que hacían que la experiencia tuviera un plus, aparte de lo visual, lo olfativo.

Al tercer desayuno en ese bello y céntrico hotel que adoré, exploté con una pregunta: ¿vos te sentiste inseguro? 

Adrián levantó sus ojos y luego de pensar un mili segundo dijo: -No, pero ví policías en todos los vehículos posibles, con uniforme y sin él, en Segway, moto y auto. 


Caminando y rodando por la ciudad nos cansamos de ver carteles en cada café y restaurante que decían, en todos los idiomas, que cuidaras tus objetos personales.

Los primeros días sacaba la cámara o la tablet mirando a los costados, cualquier movimiento brusco captaba mi atención.  

Esta soy yo solita mi alma en la silla 
sin nadie alrededor y revisando las
 fotos del día en el IPAD.
Todo cambió una tibia noche de primavera en la que salimos a sacar fotos, el escenario fue la Torre de la pólvora y la municipalidad era casi la media noche, estábamos solos. 

Sentí de repente un ligero estado de vulnerabilidad, yo en la silla, él sacando fotos con su trípode todo abierto, en nuestra vereda nadie, ni gente, ni policías, nadie. 


Nos acompañaba una brisa que estaba poniéndose fresca, de repente sobrevino una carcajada, otra más y ya había perdido la cuenta de cuántas eran. 


Hablando alto en castellano en medio de esa ciudad en la que nadie hablaba español le grité: No te roban porque les dás pena… 


Se lo dije mientras él empujaba la silla y yo cargaba en mis brazos su super máquina enganchada al trípode que estaba todo desplegado. 

Adrián, con su tripode, máquina y
 nadie alrededor. Ambos  estábamos separados
 por 6 metros y en la calle nadie!

Te miran empujando la silla 
sobre el empedrado eternamente desparejo de la ciudad y se buscan a un desprevenido turista borracho! 

Empezamos a reír juntos, a hacer chistes de humor negro y luego de un par de tomas más emprendimos la vuelta. 


Antes de llegar al hotel paramos en nuestro puesto callejero preferido y compartimos una salsichen, (pancho de salchicha tipo alemana, enorme, picantita y con chucrut)  en la peatonal desde donde empezaba la plaza Wenceslao.


A partir de ese día íbamos más relajados, recordando de dónde veníamos, muchas veces con tristeza, porque no hay ningún orgullo en sentirse confiado porque venís de una ciudad más insegura y violenta. Pero algo había cambiado, de repente íbamos con una preocupación menos, sentirnos seguros en una ciudad de calles laberínticas en la que el idioma nos era totalmente ajeno.

Mega Albert a la salida de Praga, 
me quiero bajar!!!
Cuando uno pierde el miedo se va animando a cosas, va corriendo los límites, eso hicimos y un día que estaba feo para caminar nos metimos en el ALBERT,  que es EL supermercado de Praga. 

Pensamos, si se llama Albert una de dos, o vamos a entender todo o alguien habla inglés. 


Demás está decir que no pasó ninguna de las dos cosas, pero ¡cómo nos divertimos! 


Disfrutamos de los placeres ocultos de la globalización descubriendo qué marcas estaban en aquel país y coincidían con las que conocíamos. Danone, Maggi, Hellmans entre otras.

Aquí abordé a la mujer que no podía contestar.
Adrián siempre está en plan de pocas palabras y si está conmigo más, asique sólo se queda un pasito atrás escuchando, se ríe o me carga si es que hablo en un idioma que no manejo del todo. 

En la sección panadería que era de elaboración propia, sólo teníamos la vista para ayudarnos, el checo, no se entiende, nos parecía que sí pero era porque siempre había un cartelito en inglés debajo. 


Me encontraba mirando de qué era un bollo, cuando llegó una mujer que parecía ser supervisora. 



Final de super, entre globalización
y panadería artesanal, ésta fue
nuestra picada en la habitación.
Me acerqué y en un inglés sencillo y hablando despacio le pregunté por el pan relleno que lucía apetitoso, me contestó, pude captar dos de las veinte palabras y ante mi cara de: ¿qué me estará diciendo?  me dijo una segunda frase que comprendí bien: NO HABLO MUY BIEN INGLÉS. 

En esa frase a mi juicio había dos palabras que sobraban: MUY BIEN. 


Estuve por reformular la pregunta con palabras más simples pero fui interrumpida por Adrián que me volvió a repetir, en mi idioma, que la señora no iba a poder contestarme. Otra vez el lenguaje del cuerpo fue salvador y elocuente, la mujer se fue aliviada y lo miró con cara de: GRACIAS.


Durante dos días completos recorrí Praga motorizada en un Scooter, fue una experiencia muy placentera. Recorrer el castillo sin él hubiera sido una misión imposible pero esa historia viene para otro post.(link al final de éste)

Máquina de fotos, tablet, cartera abierta... 
así recorrí Praga en Scooter el día que fuimos 
en scooter para hacer el circuito del barrio judío, 
esta foto fue tomada dentro del cementerio.

Con todo esto no quiero hacerle un monumento a los checos, pero creo que es un país que merece la pena ser visitado, es económico dentro de Europa, tiene ciudades preciosas, acervo cultural increíble y a cada paso. 

Si bien tiene un idioma del que no se puede inferir nada tiene una población con alta preparación para recibir turismo de distintas . 


En cuanto al mal humor, no puedo dar cuenta de eso, creo que puede confundirse falta de idioma con mal humor, si uno no sabe bien la lengua la comunicación se hace dificultosa. 


Por el tema del cambio, creo que otra vez nos dá ventaja el país del que venimos, unos consejos básicos, cambiar de lunes a viernes porque el cambio es más alto, no cambiar alrededor de la plaza porque cobran comisión, en el caso de Argentina llevar dólares en vez de euros porque el cambio es más favorable y por sobre todas las cosas ser tanguero; el que no llora no mama, o sea, pedir siempre un puntito más en el cambio y descuento en el mercado.


Praga pasó de ser un destino que me generaba resquemor y dudas a ser una ciudad y República Checa un país para volver.



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